Créditos: webs oficiales de La Nación y Revista Caras
Dos revistas, con un día de diferencia, llevan en este octubre a Juliana Awada en su portada. La ex primera dama, esposa del ex presidente de la Nación, Mauricio Macri, se muestra sonriente, positiva. ¿Ese gesto y ese semblante se replican en los principales aspirantes del Pro y de Juntos por el Cambio para competir por la presidencia el año próximo?
Cabe hipotetizar que tras el reciente presentación de “Para qué”, su segundo libro luego de haber finalizado el mandato 2015-2019, sumado a sus caminatas por distintos puntos del país, incluso en el Gran Buenos Aires –donde se aprecian afiches junto al intendente de Lanús, su amigo Néstor Grindetti–, y a su última frase en San Nicolás –“Yo estoy en la cancha, voy a ayudarlos” –, y con esta campaña en dos importantes editoriales gráficas, Mauricio Macri se presentaría como precandidato para las elecciones del año que viene.
No es de esperarse que busque ser cardenal ni obispo. Si se hipotetiza respecto a una candidatura suya, esta sería por la búsqueda, una vez más, de la Presidencia de la Nación, tal como lo hizo en 2015, con éxito, y en 2019, con final infeliz para él. En 2003 buscó la Jefatura de Gobierno de la CABA por primera vez, y cayó en el ballotage ante Aníbal Ibarra. Cuatro años después le ganó en esa instancia a Daniel Filmus. En 2011 habría seguido los consejos de su asesor Jaime Durán Barba y evitó competir por la presidencia cuando Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el 54% de los votos. Buscó su reelección en la CABA y la conguió, en otro ballotage y nuevamente ante Filmus.
¿Un Mauricio Macri lanzado por tercera vez a la Presidencia de la Nación? De ser así, ¿habría encolumnamiento sin grietas al interior de Propuesta Republicana, el partido que prácticamente creó desde la nada? ¿Qué posición tomaría Horacio Rodríguez Larreta, el único gobernador que tiene el Pro en todo el país? El Jefe de Gobierno de CABA fue el compañero de fórmula de Macri en aquella derrota de 2003, su jefe de Gabinete en los ocho años de gestión, y fue el claro –y tal vez sorpresivo– ganador de aquella primaria ante Gabriela Michetti, en 2015.
Rodríguez Larreta ha dado muestras de su fidelidad a Macri. ¿Cómo frenar ahora sus aspiraciones presidenciales, las que casi nunca ocultó? En febrero de 2011, Clarín titulaba un reportaje de verano con un “Yo quiero ser presidente, pero el psicólogo me dice ‘paso a paso’”, pronunciado por el hincha de Racing Club, que utilizó una frase cara a Reinaldo Mostaza Merlo, el director técnivo que supo llevar al campeonato local 35 años después al club del analizado Rodríguez Larreta.
¿Cómo impactaría la precandidatura de Mauricio en los escenarios de la CABA y la provincia de Buenos Aires? Su primo Jorge Macri, traído desde Vicente López por Horacio, sería su referente en la Ciudad. ¿Diego Santilli, con el apoyo de Larreta, presentaría competencia interna a quien le plante el macrismo puro?
Patricia Bullrich, presidenta formal del partido, ¿cedería su lugar de candidata ya lanzada? La ex ministra de Seguridad de Macri viene incrementando sus apariciones, rodeada de algunos dirigentes, como Joaquín de la Torre, entre otros. ¿Qué ocurriría con las líneas internas que responden, a priori, sólo a ella?
Rodríguez Larreta ha hecho saber que competirá, se presente quien se presente en el Pro. El mes pasado, el jefe de Gobierno de la CABA se mostró con dirigentes de distintas provincias, incluso de otros partitdos de JxC, como Luis Juez, senador por Córdoba. ¿Qué posición tomarían estos alfiles larretistas de sepiembre ante la búsqueda, finalmente, de un segundo tiempo por parte de Macri?
¿Impulsaría el ex primer mandatario una apertura más hacia la derecha de Juntos por el Cambio? ¿Habría lugar para sectores liderados hoy por Javier Milei? ¿O ello sería el fin de JxC con su configuración actual y Macri iría a un nuevo espacio, acompañado por el economista porteño?
¿La Unión Cívica Radical se encolumnaría detrás de una nueva candidatura de Macri? El presidente del comité nacional de la UCR, el gobernador jujeño Gerardo Morales, ha incrementado sus críticas a la gestión presidencial de 2015-2019. ¿El centenario partido se mostraría una vez más como mero agregado, casi sin voz ni voto en una posible nueva gestión macrista?
¿Se podrían dividir, entonces, JxC, pero también el Pro y hasta la UCR? Los radicales tienen una enorme tradición de internas. Incluso hoy en la provincia de Buenos Aires los distintos sectores han llegado a una acuerdo para designar a sus autoridades. ¿Habría un sisma en el partido de Alem e Yrigoyen? Sin ningún radical se impone en una eventual PASO, ¿jugarían más a favor de un Rodríguez Larreta o de un Macri? La UCR buscará todo tipo de cargos en 2023: desde importantes gobernaciones hasta concejalías en municipios de menos de mil habitantes, escenarios en los que competiría con el Pro en la interna de JxC. ¿Con quién jugar? ¿A quén apoyar?
Fundadora en exclusiva junto a Macri de lo que fue inicialmente Cambiemos –antes de la convención radical de Gualeguaychú–, Elisa Lilita Carrió, líder sin cargo de la Coalición Cívica, ¿se desmarcaría de su actual aliado Rodríguez Larreta? Lilita fue crítica esta semana en el programa de Mirhta Legrand con el funcionamiento de los servicios de inteligencia durante la gestión de Macri. ¿Lo apoyará una vez más?
Si el oficialismo nacional finalmente logra suspender o anular las primarias para el año que viene –algo que ahora parece desinflarse–, ¿cuál sería el impacto que tendría esa supresión en el Pro? ¿Cómo decidirían finalmente todas –se insiste: todas– las candidaturas? ¿Irían a una interna casi infinita con padrón de afiliados? ¿Competirían con la UCR, en ese escneario? ¿Sería una interna abierta, como la de la Alianza en 1998? Si se da esta opción, ¿cuántos auténticos votantes del Frente de Todos participarían de la interna abierta para «decidir» en esa compulsa?
Demasiadas preguntas, con respuestas muy abiertas. Puede arriesgarse que a Juliana se la ve optimista desde las portadas de Caras y Hola. ¿Cuál será hoy el verdadero semblante de Mauricio, Horacio, Patricia, Gerardo y Lilita?
¿Cuál será el camino que tomará Macri en 2023? ¿Será un émulo de 2015, cuando su partido, la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical compusieron Cambiemos y él compitió convencido, convicción que lo llevó a la presidencia? ¿Será finalmente un espejo de 2019, en el que buscó la reelección –pese a que en algunos momentos se planteó una eventual postulación de María Eugenia Vidal– para finalmente ser superado en primera vuelta?
¿Regresaría a un escenario como el de 2011, en el que analizó lanzarse tras su primera gestión en la CABA, para finalmente mantenerse en territorio porteño? En 2023 no buscaría competir en CABA. En esa eventeual versión “2011” de Macri, su 2022 y 2023 estarían más enfoncados en buscar ejercer una fuerte influencia al interior del Pro y de JxC, a poder incidir en precandidaturas –si es que se mantienen las PASO– o más aún, a tener partipación en la candidaturas, si es que las primarias finalmente se suspenden.
Lo que es evidente, al momento, es que el ex presidente no se resigna a ocupar un lugar alejado de los principales decisores de Juntos por el Cambio. Buscará centralidad hasta donde pueda, e influencia hasta el final del armado de listas, si es que él no es el candidato final.
A JxC podría votarlo, de mínima, el 30-40% del electorado en la primera vuelta presidencial. ¿Esa respetable masa de eventuales votantes consideraría que Mauricio Macri tiene más y mejor para dar como presidente, tras el período ejercido?


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